• El discurso del mandatario estadounidense evidencia las verdaderas prioridades armamentistas de su nación
¿A quién representa el discurso de Donald Trump en la Organización de las Naciones Unidas (ONU)? De ser un empresario inmobiliario, pasó a dirigir un programa televisivo llamado "The Apprentice" (El aprendiz) y luego se convirtió en el presidente número 45 de los Estados Unidos. Ahora es nuevamente presidente y el número 47 de aquella nación.
En este segundo mandato su portafolio pasó de ser sólo empresario de bienes raíces, para ser ahora dueño de múltiples campos de golf y resorts. Ha incursionado en el campo de criptomonedas y activos digitales; además, ha creado su propia red social, llamada "Truth Social". Genera millones por contratos de licencias en el extranjero y productos con su marca como libros, Biblias, calzado, etcétera.
La revista Forbes califica la riqueza de Trump en 7 mil millones de dólares. Es evidente que tiene compromisos con la comunidad judía estadounidense, que representa a un sector de los ricos más ricos del mundo. Eso se demuestra por cómo es permisivo con Israel, que comete un genocidio, y Trump, con un silencio cómplice, lo celebra.
Otro de los sectores beneficiados en su mandato es el complejo militar-industrial. No sólo ha incrementado el presupuesto para la guerra, sino que le vende armas a Ucrania y exige el incremento en Europa del 5 % de su gasto para destinarlo a la "defensa". Pero en realidad se trata de destinar el recurso a comprarle armas a las industrias norteamericanas de la guerra.

Por otro lado, al presidente se le vincula con el oscuro club Epstein: en 1990 usó varias veces su jet privado. Se dijo en la prensa que ese club manejaba el tráfico sexual en general y en particular de menores. Esas son las características generales de quien hoy gobierna los Estados Unidos.
Por eso, al hablar en la ONU, en ese lenguaje contradictorio, confirmó, en mi opinión, una vez más, el proceso de decadencia del sistema capitalista norteamericano. Trump representa los intereses de los empresarios del dinero, industriales, de la especulación, de los resorts, del sector inmobiliario y de la industria de la guerra.
Inició su discurso diciendo que había reducido la pobreza y que "la renta de los hogares para estadounidenses se ha incrementado al nivel más alto en la historia". "87 mil dólares en promedio, superando la marca anterior que yo mismo marqué en mi primer mandato".
Sin embargo, como economista debo decir que una cosa es tener un promedio per cápita de ese tamaño y otra cosa es que cada norteamericano viva con ese recurso, lo cual está lejos de cumplirse.
Para descubrir las muchas contradicciones en el discurso del presidente Trump, podemos iniciar con esta: "mientras los demás hablaban de paz, yo he hecho la paz…", la pregunta es ¿dónde? Dijo que acabaría la guerra de Ucrania (OTAN contra Rusia, que se defiende); se mete violentamente en Venezuela, ataca a Irán y lanza una terrible guerra comercial para afectar a China. Busca imponer por la fuerza sus intereses en otros países como México, al cual amenaza con invadir, etcétera, ¿cuál paz?
"Mientras otros prometían fuerza, yo la he usado para que Estados Unidos sea el país más poderoso del mundo". Ahí está la contradicción, ¿no que ha hecho la paz?, pero reconoce acto seguido que sí ha usado la fuerza. Luego, más guerra, en lugar de paz: "Estamos construyendo dieciocho plantas con las mejores compañías de todo el mundo".
"Algunas de ellas terminarán de construirse muy rápidamente. Y esa construcción llevará a un despliegue muy rápido de misiles y municiones de todo tipo. Y vamos a poder dárselos a nuestros aliados mucho más rápido que antes".
Lo que no dice es que estas armas tendrán que pagarlas los respectivos pueblos, pues en lugar de la paz crean el monstruo de la guerra. Inventan que Rusia es una amenaza, que Irán también y luego: a vender armas y los pueblos a pagarlas. La defensa no es para los pueblos, es para las clases encumbradas, pero quien sufraga las armas son los pueblos. Negocio redondo.
"Después de unas cuantas semanas, terminamos con la guerra en Gaza… trajimos a sus hogares a todos los rehenes vivos y muertos, a todos y cada uno de ellos".
Sin embargo, la guerra sigue, la muerte de niños no para, no es verdad que ya se haya acabado la guerra y las atrocidades hayan desaparecido. "Desde que asumí mi cargo, he tenido el inmenso honor de acabar con ocho guerras".
Prometió acabar con la guerra artificial de Ucrania (léase la OTAN) contra Rusia y no lo ha hecho hasta ahora. Inició la guerra contra Irán, país que no les había hecho nada, y mataron a su líder máximo. "En enero, por mi iniciativa, el ejército de Estados Unidos realizó una operación militar enorme, penetrando profundamente en la capital de Venezuela, Caracas".
Trump representa los intereses de los empresarios del dinero, industriales, de la especulación, de los resorts, del sector inmobiliario y de la industria de la guerra.
"Incursionamos en una base militar que estaba muy protegida, que supuestamente estaba a prueba de cualquier ataque. Y detuvimos a un criminal, a un dictador, Nicolás Maduro".
Nótese, amable y paciente lector, cómo el presidente norteamericano, sin haber concluido el juicio en las cortes norteamericanas, que son las que deben determinar si es o no culpable Nicolás Maduro de lo que se le acusa, aquí ya lo califica de "criminal" y de "dictador".
¿No es "criminal y dictador" quien califica a alguien sin pruebas? Es pregunta. El fondo de esa operación especial es este: "El mes pasado firmamos el mayor acuerdo petrolero de la historia, 65 mil millones de barriles de petróleo".
La extracción ilegal de Maduro, irrespetando la inmunidad presidencial y la soberanía de los países, sólo demuestra una cosa: el interés por firmar el acuerdo por 65 mil millones de barriles de petróleo y Maduro "les estorbaba".
Prueba: el propio dicho de Trump: "Las mayores compañías petroleras ya están entrando y las cifras son realmente increíbles". "Y cuando combinamos Estados Unidos y Venezuela, eso representa más del 60 % del petróleo de todo el mundo".
"Tal vez este es el mayor trato jamás firmado. El vencedor se lo lleva todo". Ahora la amenaza para México: "Desde que asumí mi cargo, yo designé a los cárteles de drogas como organizaciones terroristas. Y el ejército de Estados Unidos recibió la orden de eliminarlos".
"Los cárteles de drogas son el ejército islámico del hemisferio occidental. Son enemigos de la civilización. Utilizan la extorsión y el asesinato como instrumentos de terror…".
"Como el ejército islámico, deben ser asesinados, exiliados o detenidos como combatientes extranjeros, sin posibilidad de que vuelvan a tener la libertad. México es el epicentro de la violencia de los cárteles. Desafortunadamente, esto es inaceptable: que Estados Unidos comparta una frontera de 2 mil millas con un territorio controlado por los cárteles de drogas. México debe volver a controlar su territorio".

Aquí la amenaza, la extorsión y, si intervienen, el asesinato. Los mexicanos debemos estar listos para frenar cualquier ataque. Listos para movilizarnos en defensa de nuestra patria.
Finalmente, si un pueblo decide llevar las riendas de su propio destino, decantarse por una sociedad socialista, como lo hizo Cuba, como es su derecho, y el neocolonialismo quiere imponerse como los piratas del golfo, haciendo un cerco militar para impedir que le llegue petróleo a Cuba, con ello sólo refleja el verdadero rostro del imperialismo.
"Mi gobierno busca un cambio fundamental en la situación en Cuba, donde el régimen comunista está bajo enorme presión, la mayor presión que jamás han sufrido. Es un estado fallido, un estado fracasado. Ha fracasado como nunca antes y va a caer". ¿Por qué es un estado fallido, por qué es un estado fracasado? ¿Y el bloqueo qué es?
¿No es una demostración de miedo del imperio a una pequeña isla que puede superarlo? "También quiero reconocer la labor de nuestra primera dama, que garantizó la devolución de muchos niños ucranianos desplazados. Muchas gracias a la primera dama".
Estas felicitaciones llevan la sangre de las niñas de un colegio en Irán que fue bombardeado con armas norteamericanas, o con la sangre de los niños gazatíes que mueren bajo el fuego israelí. ¿Eso es de felicitarse?
Estamos ante la continuidad del fascismo y ahora se confirma en la ONU con este tipo de discursos que hablan de la paz mientras hacen apología de la guerra.
Se confirma la sentencia de Antorcha: "es la hora de los pueblos", pues son los únicos capaces de frenar al imperialismo y construir, con su lucha permanente, una sociedad más justa y mejor para el mundo.
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