MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

La expresión civilizada de la rabia popular

image

Estamos a punto de iniciar una jornada que será memorable en la historia de la lucha de los pobres de Sonora. Hemos llegado a tal grado de insatisfacción por la inacción del Gobierno de la señora Claudia Pavlovich que estamos dispuestos no sólo a manifestarnos con una magna marcha por las calles de Hermosillo, sino a permanecer día y noche frente al Palacio de Gobierno estatal hasta que se nos resuelvan nuestras demandas. ¿Es justo que presionemos así a nuestros gobernantes? ¿No estamos exagerando los antorchistas? No, definitivamente. Apelamos a la memoria del pueblo para que entienda nuestra acción, que recuerde que durante meses, prácticamente desde que inició el año, hemos estado insistiendo en las mismas demandas fundamentales, que las hemos hecho públicas por meses y nadie, ni propio ni extraño ha objetado una sola coma de nuestros justificantes; su carácter de ser demandas justas y no abusivas ha sido inobjetable...pero no vemos avances; que recuerde el sonorense sencillo que hemos hecho difusiones masivas denunciando la falta de soluciones reales, que nos hemos manifestado varias veces a lo largo del año por el mismo motivo, que han sido innumerables las horas dedicadas a pláticas con funcionarios de la Subsecretaría de Concertación Social, en particular con Rafael González Borrego, sin que haya resultados tangibles —y cada magro resultado que sí ha habido es más bien producto de nuestra insistencia y presión legal que de la voluntad real de resolver—, en fin, amigos sonorenses, no se puede decir que nosotros no hayamos agotado todos los canales que la lucha civilizada nos deja y que ahora tengamos que hacer uso de los otros medios que la Constitución Política nos da, más estremecedores, pero específicamente reconocidos por la ley como lícitos: las marchas y manifestaciones públicas, una de cuyas formas es el plantón, acción legal en que la ciudadanía manifiesta su inconformidad haciendo guardia día y noche frente a la oficina pública, sacrificando tiempo, dinero personal y haciendo esfuerzos inauditos para estar al lado de los suyos, corriendo riesgos por cuenta propia y arriesgando seguridad, descanso personal, sueño y salud. ¡Sí, todo eso! Si quiere vuélvalo a leer, no hay prisa: lo espero, pero así son los plantones...y sí, es cierto: si hubiera voluntad política para dar soluciones, no habría marchas ni plantones.

sd

Las características mismas de un plantón popular auténtico descartan de por sí las mentiras que lo tildan de tener gente pagada, de estar subsidiado o de ser un simple chantaje a los sufridos funcionarios: lo que impulsa al humilde y honesto ciudadano a tomar un camino diferente es la impotencia y la frustración del pueblo pobre que ve que nada se resuelve por la vía de las antesalas y diálogos con sordos en las mesas de acuerdo, con taimados funcionarios especialistas en engañar, disuadir, boicotear, retrasar, mentir, volver a mentir, desdecirse, ver sin mirar, hacerse los que la virgen les habla, fingir, etcétera: el plantón, cuyo motor interno es el disgusto social, llega naturalito, es la expresión civilizada de la rabia popular: así lo marca la Constitución para fortuna de los pobres y de los ricos del país, como una forma estremecedora, pero legal, de rectificar la desviación gubernamental y orientarla en favor de los intereses populares.

El plantón en Hermosillo para iniciar el próximo día 8 de noviembre, va, y sólo lo detendrá la solución de los acuciantes problemas que venimos planteando desde hace meses: obras y servicios para comunidades, carreteras, escuelas y aulas, construcción de la Casa del Estudiante Sonorense, seguridad laboral para maestros, vivienda y su regularización, reubicación de escuelas en riesgo en Puerto Libertad. Nada que no pueda la buena voluntad política de un gobierno cercano a su gente. Pero al momento el de Sonora parece más lejano.

Los pobres de Sonora, organizados en nuestro Movimiento, debemos prepararnos, alistarnos para otra jornada más que nos templará, que nos dará más resistencia, más fuerza. No podemos fallar, eso sería como auto dañarnos. Ahora sentimos el aire renovador de decenas de jóvenes que nos acompañan solidarios, inocentes en política hasta cierto punto, pero increíblemente solidarios hasta el sacrificio personal, y no son sólo estudiantes, sino incluso gente joven que o no estudia o no trabaja, que vive en nuestras comunidades y colonias, que instintivamente está con la Organización de los Pobres de México, y que aquí, en Sonora, le da nuevos bríos. Esta solidaridad nos hace más fuertes. Esta conciencia que aprendemos estudiando y luchando nos hace más fuertes. Esta certeza de que representamos algo nuevo y motivador para nuestra Patria no hace fuertes. Estemos listos, pues, para sostener nuestra bandera roja, símbolo de nuestros mártires, en alto, firme, resistente, gloriosa y altiva, audaz y rebelde...

  • Etiquetas:

0 Comentarios:

Dejar un Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados *

TRABAJOS ESPECIALES

Ver más