Los jóvenes sueñan con ser doctores, enfermeras, aviadores, físicos, matemáticos, astrónomos, científicos; alguien que beneficie a su comunidad, su Estado o su país; desafortunadamente, las posibilidades de cada uno de ellos se van distanciando de esas metas a medida que su situación económica se los impide.
Las posibilidades de seguir estudiando son cada vez más escasas, más lejanas de alcanzar; un día pensamos que es posible un mundo sin violencia, sin delincuencia, con valores, con actitudes positivas, que se reinvente, que se renueve, y al día siguiente nos conformamos con realizar cualquier actividad por olvidarnos de los malos acontecimientos, sin entender el origen de dichos problemas y desgraciadamente aceptamos la realidad sin rechistar.

Ahora hablemos de la pregunta del millón, aquella que repetimos sin cesar, pero que no respondemos, porque nadie nos enseña a hacerlo. ¿Es realmente gratuita la educación? No, la educación se paga con los impuestos recaudados de los contribuyentes, es decir, el impuesto que pagan los obreros que trabajan en las maquilas, los maestros, el impuesto al valor agregado o impuesto sobre el valor añadido (IVA) que toca a todos los mexicanos al consumir los productos, más el Impuesto Sobre el Producto del Trabajo (ISPT), un porcentaje que se descuenta del salario al trabajador.
Estos impuestos que se cargan sobre las espaldas de los trabajadores, deberían tener como finalidad la construcción de aulas, edición de material didáctico, así como el equipamiento óptimo de cada escuela para que la calidad de educación sea provechosa para el estudiante, ¿pero, realmente eso sucede así?
Alejandro Canales Sánchez, del Instituto de Investigación de la Universidad y la Educación (IISUE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), afirma que las cifras en el rezago educativo son alarmantes: "5.4 millones son analfabetas, 10 millones no concluyeron la primaria, 16.4 millones no terminaron la secundaria y sólo tres de cada 10 mexicanos de entre 19 y 23 años tienen acceso a la educación superior".
No obstante que, en nuestro país, la educación es un derecho fundamental, es decir, con el que se nace, no se transfiere ni se pierde y es universal: es un derecho humano plasmado en la Constitución en su Artículo 3. Entonces, ¿por qué existen altos índices de rezago educativo si la educación es gratuita? Por el evidente desinterés de los gobiernos en turno, que no atienden, ni les interesan las necesidades de educación, hablando de infraestructura en las zonas más apartadas. Pero el problema no acaba ahí, abarca dificultades tanto salariales como de actualización de los maestros y desemboca en la baja calidad educativa, y por ende, trunca la posibilidad de estudiar a miles de estudiantes que no tienen ni para comer, pues la situación económica no les favorece.

En nuestro país existe la desigualdad social, y sólo algunos cuantos tienen la posibilidad de estudiar. La educación en nuestro país se ha vuelto una mercancía que se vende a precio de oro, las universidades privadas se privilegian con los elevados costos que pagan los padres de familia para adquirir educación de calidad. ¿Qué sucede con aquellos que no pueden pagarla? Las estadísticas de deserción seguirán en aumento, y cada vez seremos más incapaces de competir con los países desarrollados.
Es por ello que el estudiante, como la parte más sensible, crítica y consciente de esta sociedad en la que vivimos, y que, por su actitud rebelde por naturaleza, piensa y busca el cambio, debe aspirar a una educación verdaderamente gratuita, de calidad, con mayores oportunidades de trabajo para ellos, para sus maestros, para las futuras generaciones.
Desde esta tribuna invito al presidente municipal de González, Tamaulipas, Guillermo Verlage Berry, a revisar el asunto del pago de las rentas de las casas que albergan a los estudiantes del Colegio de Bachilleres de Tamaulipas (COBAT) Plantel 23 "Manuel Parreño Porras", y de la Casa del Estudiante "Gral. y Profr. Alberto Carrera Torres", pues, a pesar de las carencias con las que han estudiado, han egresado cinco generaciones, , muchos de ellos ahora estudian en la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) Campus Tampico, son jóvenes con futuro, jóvenes que desean salir adelante para contribuir en algo a la sociedad que tanto los necesita.
Es importante resaltar que el municipio de González cuenta con una población de 43 mil 435 habitantes de los cuales sólo el 5.8% no padece pobreza, ni son vulnerables, es decir, 40 916 son vulnerables y padecen pobreza: y de estos siete mil 570, padecen pobreza extrema y la condición de rezago educativo afecta a 13 mil 627 individuos, el 30%, principalmente jóvenes de entre 15 a 29 años. El grado promedio de escolaridad de la población de 15 años o más es de 6.6 frente al grado promedio de escolaridad de 9.1 de la entidad.
Es evidente e innegable el grave rezago educativo en González, y algo hay que hacer para empezar a combatirlo.
El edil de González, Guillermo Verlage, debe reflexionar sobre estos datos y apoyar a los estudiantes hoy, mañana puede ser demasiado tarde.
El Movimiento Antorchista felicita a los estudiantes, maestros, padres de familia, colonos y campesinos de González, por mantenerse al frente de esta lucha, porque saben que sólo con la lucha organizada pueden lograr los objetivos que se propongan, en este caso, que el gobierno mmunicipal recapacite y reanude el pago de las rentas de estos planteles educativos.
0 Comentarios:
Dejar un Comentario