• Cinco desapariciones y casi un mes sin agua agravan la crisis social en el municipio
Dos noticias relevantes han impactado a la ciudadanía de Ixtapaluca durante los últimos días. Ambas tienen un denominador común: la falta de acciones, o peor aún, la indiferencia del gobierno municipal.
No se trata de casos aislados. Son parte de una tragedia mayor que se suma a la estadística nacional de desapariciones en México.
En los últimos días hemos sido azotados por noticias verdaderamente dolorosas. Al menos cinco personas desaparecidas en el municipio, cada una con su ficha de búsqueda circulando en redes sociales: rostros, señas particulares, la ropa que vestían, el último lugar donde fueron vistas.
Y junto a esas imágenes, el clamor desesperado de sus familias: mensajes que imploran ayuda, que suplican que se compartan sus fotografías, amigos que piden cualquier información que pueda conducir a encontrarlos.
No se trata de casos aislados. Son parte de una tragedia mayor que se suma a la estadística nacional de desapariciones en México.
Las cifras oficiales lo confirman: de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, los casos nuevos por año casi se han duplicado desde 2019, cuando se registraron 8 mil 417 desapariciones, hasta llegar a 14 mil 79 en 2025, la cifra más alta hasta ahora. Y lo que va de 2026 no es alentador: Se habla de un incremento de hasta el 40 % en los últimos tres años.
En el Estado de México la situación es aún más grave: ocupa el primer lugar a nivel nacional en desapariciones. Ixtapaluca no es ajeno a esta realidad. Con al menos 44 reportes desde 2025 y lo que va de 2026, el municipio se coloca entre los más afectados de la subregión. Es un problema real, urgente y profundamente doloroso para decenas de familias.

Pero no es el único problema, aunque sí el más grave. Esta misma semana, Ixtapaluca también fue noticia por la crisis del agua. Hay comunidades enteras que llevan casi un mes sin este líquido vital. En lugares como Coatepec, el agua llega apenas una vez por semana, y muchas veces con una presión tan baja que no alcanza ni para llenar un tinaco.
A esto se suman los altos costos del servicio. Hace apenas unos meses, los puentes del municipio estaban llenos de mensajes que anunciaban nuevas perforaciones, insinuando, o más bien, condicionando, que el pago del agua era lo que permitiría realizar esas obras.
Sin embargo, la realidad contradice la propaganda. En primera, esas no son obras del gobierno municipal, sino del gobierno federal y estatal; además, el organismo operador ha sido señalado en múltiples ocasiones por corrupción y por su incapacidad para resolver los problemas de agua y drenaje en Ixtapaluca.
Frente a este escenario, la respuesta resulta, por decir lo menos, ofensiva. En lugar de atender la crisis, se organizó una flamante “Carrera por el agua 2026”, que más que aportar soluciones, pareció convertirse en un escaparate político para aspirantes a cargos públicos, incluida la esposa del actual director del organismo.

Así, Ixtapaluca se convirtió esta semana en el centro de atención por dos razones que deberían avergonzarnos: los desaparecidos y la falta de agua. Dos problemas que no sólo afectan la calidad de vida, sino que estremecen profundamente a la población, que tiene que vivir con miedo.
Y detrás de las cifras hay historias. Nombres. Rostros. Uno de ellos es el de Len Monroy, a quien también conocen como Sandy Len Monroy, una joven de 34 años, excompañera de estudios, hoy parte de esa dolorosa lista de desaparecidos.
Recuerdo su alegría, su inteligencia, su forma de ser. Pensar que hoy su familia no sabe dónde está resulta simplemente devastador.
Desde aquí, sólo queda expresar lo que muchos queremos: que aparezca. Que vuelva. Que esté bien.
Pero también queda la exigencia. Porque no basta con desearlo: las autoridades deben responder y, si no responden, debe haber un pueblo unido, organizado, que sepa exigir, pues Ixtapaluca no puede seguir viviendo entre la ausencia y el abandono.
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