El Movimiento Antorchista Nacional llevará a cabo una serie de actividades culturales y académicas para conmemorar 100 años del natalicio del comandante Fidel Castro Ruz, y para dar a conocer la obra y vida de este gran luchador social que, fusionado a su pueblo, logró su liberación ideológica y material del régimen imperialista yanqui. Cuba que desde 1898, año en que se independizó de España, cayó en manos del control estadounidense. Una de las actividades conmemorativas más importantes será la conferencia “100 años con Fidel Castro: vigencia de su obra y pensamiento”, que impartirá el líder de todos los antorchistas de México, el maestro Aquiles Córdova Morán; para hablar de un hombre grande, otro gran hombre.
Hace 10 años, con motivo de la dimisión de Fidel Castro a todos sus cargos dentro del gobierno cubano, el ingeniero Aquiles Córdova Morán escribió: “Finalmente venció el tiempo. El que fuera por casi cincuenta años el líder indiscutible del pueblo y de la Revolución Cubana; el Presidente del Consejo de Estado y de Ministros, el Comandante en Jefe del gran ejército revolucionario de Cuba, renunció voluntariamente a esos cargos cuyo peso y responsabilidad requieren hombros de cíclope para poder llevarlos con acierto y por tanto tiempo”.
Y reconociendo con mucha magnanimidad todo lo que significó Fidel Castro Ruz para Cuba y para el mundo, en ese momento, aún en vida del líder cubano, el maestro Aquiles Córdova, valoró al gran hombre, al gran revolucionario en los siguientes términos: “Fidel Castro es hoy la inteligencia política más grande que existe sobre la tierra. Su capacidad de previsión prodigiosa, su memoria gigantesca que casi abarca toda la historia de la humanidad, su agudeza mental que sabe desenredar los más intrincados nudos de la política nacional e internacional de Cuba y orientarse con seguridad en los problemas más difíciles y abstrusos de la teoría y de la práctica contemporáneas, hacen de él uno de esos genios que el pueblo suele forjar cada cien o doscientos años, para que lo guíen en sus horas más difíciles.
Pero lo que más lo hace descollar por encima de las mejores cabezas de su siglo, es que todas estas potencias gigantescas de su voluntad y de su mente, están puestas al servicio de los más humildes de la tierra. Puede que haya inteligencias iguales a la suya, penetración de futuro que compita con la de él; habilidad política por lo menos igual de certera y efectiva, pero ¿dónde están esos cerebros? Creando inventos para incrementar las ganancias del capital; resolviendo problemas complejos para garantizarle la supremacía económica, política y militar a su respectiva burguesía; creando armas poderosísimas para matar más gente de un solo disparo.
Fidel, en cambio, lo entregó todo para que los niños coman bien y se eduquen, para que los trabajadores tengan trabajo, vivienda, servicios y acceso a la medicina de mayor calidad, para que la cultura sea patrimonio de todos y no sólo de quienes puedan pagarla. ¿Cuántos en su lugar han hecho lo mismo? Por eso afirmo, sin temor a equivocarme, que es, hoy por hoy, el más grande ejemplar vivo de la especie humana, el modelo de lo que debe ser el hombre, todos los hombres, en un futuro que ojalá no esté ya tan lejano”.
Este 13 de agosto de 2026 se cumplen 100 años del natalicio del comandante Fidel Castro Ruz, artífice fundamental de la Revolución cubana de 1959 quien, al lado de Ernesto Guevara de la Serna, “el Che”, del combatiente de primera línea, Camilo Cienfuegos, entre otros, pero, sobre todo, al lado y al frente del pueblo cubano, enfrenta y derrota la dictadura de Fulgencio Batista.
Su vida va desde el joven rebelde, estudiante y socialista, pleno de ideales y sueños de un futuro mejor para su patria, hasta el asalto al cuartel Moncada, a la Sierra Maestra y a la gran revolución cubana y a los años de gobierno para transformar esa pequeña isla en una gran nación sin hambre, sin analfabetismo, bien alimentado y con acceso completo a la salud y a la cultura. Una nación que con el tiempo se convirtió en símbolo vivo del antiimperialismo y de la dignidad no solo latinoamericana, sino universal.
El periodista francés Ignacio Ramonet señala en la introducción de su obra Cien horas con Fidel: “Pocos hombres han conocido la gloria de entrar vivos en la historia y en la leyenda. Fidel es uno de ellos. Pertenece a esa generación de insurgentes míticos...”
México, directa e indirectamente tuvo una importante contribución para que Fidel Castro pudiera llevar a cabo su hazaña; además del exilio, las diligencias del gobierno de Lázaro Cárdenas para su liberación después de haber sido preso y para preservar su vida, quedó como memoria física la réplica del Gramma, el barco mexicano que zarpó de Tuxpan, Veracruz con 81 combatientes revolucionarios: “Si arreglas ese barco, en ese barco me voy a Cuba. Si el `Cuate´ no me falla, salgo. Si salgo, llego; si llego y duro 72 horas, triunfo”. Así, de ese tamaño y envergadura era la decisión de Fidel.
La pequeña isla, con su valiente pueblo, ha enfrentado al imperio de los Estados Unidos, y soportado un inmisericorde bloqueo durante 64 años, que le impide tener acceso a recursos y materias primas que no puede producir; un bloqueo que busca vencer por hambre a la pequeña-gran nación que ha tenido la sabiduría y la valentía para hacerle frente al país más poderoso de la tierra, que añora sus riquezas. La resistencia de Cuba ha constituido un desafío insuperable para el imperio, que desde su proverbial prepotencia ha tenido que soportar a unas cuantas millas de su territorio al pueblo que lo venció. ¡Solidaridad con Cuba!
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