MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Derecho a las utilidades, letra muerta: Antorcha

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• Oaxaca registra una informalidad laboral de 79.9 %, que deja sin este derecho a ocho de cada diez trabajadores

Cada año, millones de trabajadores mexicanos esperan el pago de las utilidades, que es un derecho conquistado gracias a décadas de lucha obrera y que está reconocido tanto en la Constitución como en la Ley Federal del Trabajo. Sin embargo, la realidad demuestra que entre lo que dice la ley y lo que ocurre en los centros de trabajo, existe una enorme distancia.

La inmensa mayoría de los trabajadores ni siquiera tiene la posibilidad de reclamar ese derecho.

Ante ello, Rolando Reyes Lázaro, dirigente del Movimiento Antorchista en Oaxaca, refirió que aunque en Oaxaca el derecho a las utilidades muy pocos lo conocen, es importante que se explique para aspirar a vivir mejor. 

Además, resaltó el trabajo como generador de riqueza. “El reparto de utilidades surgió con la idea de que los trabajadores recibieran una parte de la riqueza que ayudan a generar con su esfuerzo diario. Los trabajadores que están en las fábricas o en las tiendas grandes, gracias a su trabajo al operar las herramientas, generan una cierta ganancia. En México, este derecho fue incorporado a la Constitución de 1917 como resultado de las demandas de justicia económica planteadas por quienes entendían que la producción no depende únicamente de los que tienen el dinero para poner una fábrica, sino también, y fundamentalmente, del trabajo humano”.

El dirigente social abundó que la ley establece que los trabajadores tienen derecho a recibir el 10 % de las utilidades netas obtenidas por las empresas. Sin embargo, incluso si este porcentaje se cumpliera cabalmente, seguiría existiendo una profunda desigualdad. 

“Quienes producen toda la riqueza reciben apenas una pequeña parte, mientras que el 90 por ciento restante queda en manos de los dueños de los medios de producción. La injusticia no termina ahí. El problema es todavía más grave porque, en los hechos, una gran cantidad de empresas ni siquiera cumple con ese reducido porcentaje”.

Reyes Lázaro criticó la falta de vigilancia efectiva por parte de las autoridades tras denunciar que, aunque existen instituciones encargadas de supervisar el cumplimiento de la ley para que se otorguen las utilidades, la inspección es insuficiente y permite que continúen los abusos.

“De esta manera, el derecho al reparto de utilidades termina convirtiéndose, para miles de trabajadores, en una promesa incumplida. Además, las reformas recientes tampoco han favorecido plenamente a los asalariados. La imposición de topes al pago de utilidades ha significado, en muchos casos, una protección adicional para las ganancias empresariales”.

Finalmente, el dirigente antorchista agregó que en Oaxaca, hablar del reparto de utilidades es hablar de un derecho que para la mayoría de los trabajadores simplemente no existe, puesto que, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), la entidad registra una tasa de informalidad laboral de 79.9 %, una de las más altas del país, lo que significa que ocho de cada diez trabajadores laboran sin acceso a prestaciones, seguridad social o participación en las ganancias de las empresas.

Es decir, mientras la ley reconoce el derecho de los trabajadores a recibir una parte de la riqueza que generan, la realidad muestra que la inmensa mayoría ni siquiera tiene la posibilidad de reclamarlo.

“Mientras la riqueza crece en ciertos sectores de la economía, la pobreza laboral, la informalidad y la migración continúan marcando el destino de buena parte de la población. El problema de fondo es que vivimos en un sistema donde la riqueza se concentra cada vez más en pocas manos, pese a que los trabajadores son quienes producen los bienes, construyen la infraestructura, operan las fábricas, cultivan los alimentos y prestan los servicios que hacen funcionar a la sociedad. Sin embargo, son precisamente ellos quienes reciben la menor parte de los beneficios económicos. Por ello, Antorcha sostiene que la defensa efectiva de los derechos laborales requiere organización, conciencia y participación activa de los propios trabajadores. Ninguna conquista social se ha obtenido por la buena voluntad de los grupos poderosos económicamente; todas han sido resultado de la lucha organizada de quienes producen la riqueza, por eso nosotros debemos pugnar porque gobierno y empresas generen fuentes de trabajo y también respeten la ley, que les den lo justo a los trabajadores”, finalizó.

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